Van varios golpes de Estado frustrados por el uso astuto de los medios de comunicación. Las más de las veces, por quienes detentan del poder, otras por quienes protestan ante los poderosos.

En 1992, Carlos Andrés Pérez, entonces presidente de Venezuela, se fue vestido de paisano a Venevisión, televisora propiedad de la Organización Cisneros y única no controlada por los golpistas,  mientras Hugo Chávez, vestido de Teniente Coronel, intentaba con escaramuzas miliares en varios frentes del país, alzarse en armas, derrocar a Pérez e instaurar una dictadura militar.

En 2002, fue el propio Chávez el que se salvó de un golpe de Estado, cuando su hija, usando a CNN como medio de comunicación, denunció que las acciones civiles –acompañadas del apoyo de algunos militares- emprendidas por Carmona Estanga, eran un golpe de Estado. El efecto comunicativo de esa acción, trajo de vuelta en pocas horas al Palacio de Miraflores en un helicóptero al comandante con un baño de masas que respaldó la tiranía como forma del ejercicio del poder.

Este año 2016, el ejemplo es el Endoğan en Turquía. Estando fuera de Estambul, se le alebrestan los militares, tratan de dar un golpe de Estado aparentemente controlando tanto a la radio como a la televisión. Endoğan echó mano de Twitter para dar un mensaje a la nación, se conectó por FaceTime con CNN y así, controló los ánimos, volcó al pueblo a la calle e hizo que el intento de golpe de Estado se devolviera a los alzados en armas con un golpe de efecto muy beneficioso para su gestión como mandatario.

Los militares turcos no previeron en sus acciones los adelantos mediáticos, la sincronía del signo, como bien señaló Saussure. No pudieron, ni contemplaron, el poder de las redes sociales, ni con el efecto internacional de CNN.

Este golpe de Estado le permite a Endoğan -con su manejo tiránico del poder- afianzar sus criterios, hacer una limpia a las filas de los ejércitos y erigirse, una vez más, respaldado por las masas emocionadas. El mismo efecto que logró Chávez en 2002. Llevar a los medios a su terreno, apalancarse en un discurso cargado de ideología, mantener los criterios fundacionales de su gobierno y “bañarse de democracia”.

El fenómeno del uso de los medios para retener el poder es digno de estudio. Un consultor político o empresarial contemporáneo debe pasearse por todas las posibilidades comunicativas que tiene al alcance de la mano, saber controlarlas de modo sincrónico y tener a un equipo de comunicadores cercano para casos de necesidad inminente. Pero, debe conocer también las tecnologías alternativas, tal y como hicieron los estudiantes de Hong Kong hace apenas dos años. Cuando el gobierno chino les cerró el acceso a Internet, se cambiaron a una tecnología anterior: BlueTooth. No hizo falta tener a las redes sociales de cómplices de una acción comunicativa, hizo falta el ingenio de usar los recursos a la mano.

Con los medios controlados, con el mensaje atado, con un discurso coherente con las necesidades de un pueblo, asumiendo responsabilidades, los políticos pueden enrumbar su gestión con tino y criterio de oportunidad, eso sí, preservando valores democráticos, los derechos humanos y sobre todo, el sano criterio de saberse pertenecientes a un conglomerado mayor, la comunidad internacional.

Lo dejamos ahí.