Ando admirado de los norteamericanos.
Voy por partes en esta entrada al blog.
1) McCain.
Demostró altura y sobre todo humildad en el discurso de reconocimiento de su derrota frente a Obama. Un estadista de altura, con un discurso elegante y sobre todo, aglutinante en torno al nuevo presidente, su presidente. Nada más que decir, digo yo.
2) Obama.
Se ha convertido en el Presidente de los Estados Unidos de América luego del beso a su familia. Una expresión y un control absoluto sobre la incertidumbre que le viene a su país sin promesas especiales, con la visión holística necesaria para el cargo que emprenderá en breve.
3) Los norteamericanos:
Estos merecen varios apuntes. Han demostrado que son una sociedad avanzada para los tiempos que corren. Los prejuicios que tuvieron a los afroamericanos, desaparecieron. Los criterios de la guerra, les horrorizan. La posibilidad de demostrar que son capaces de comprender que el entorno en el que viven requiere entusiasmo, compromiso e ideas frescas es su nuevo signo.
Han pasado del desprecio racial a la comprensión de los medios de comunicación y las necesidades de su país. Han pasado de los criterios de poderío sobre el planeta a formar parte de la comunidad mundial y se asumen como tales.
Se volcaron a las urnas electorales como un solo hombre, quisieron demostrarle al mundo que su líder tiene la autoridad y soberanía otorgada por la confianza en Dios que tiene ese pueblo, hecho del esfuerzo, la dedicación, el respeto a sus creencias y en especial, la humildad de reconocerse representados por un hombre delgado, de color, pero sobre todo, tan familiar como cada uno de ellos.
Los norteamericanos son el ejemplo a seguir. Volcados en sus sentimientos y sabiéndose partícipes de un cambio histórico, que ellos mismos han gestado desde dentro de su sociología.
Ojalá que este respaldo que recibe Obama de su pueblo fructifique para su patria e irradie bienestar al planeta, because they can!