El 1 de septiembre los venezolanos que pasan hambre y necesidad médica, los que están hartos de la inseguridad y de los desmanes políticos del chavismo, marcharán y tomarán las calles de Caracas. Muchos han emprendido su rumbo hacia Caracas desde los lugares más alejados, a pie, en peregrinación cívica.

Esas marchas han sido interceptadas, vejadas por otros ciudadanos que, vistiendo un uniforme que reza honorabilidad, dicen que cumplen órdenes, lo mismo que hicieron tantos alemanes bajo el régimen Nazi.

La marcha del 1 de septiembre en Caracas, que será secundada por muchas ciudades del mundo entero, tiene un objetivo muy sencillo, pedir respeto a la solicitud de referéndum revocatorio. Lo que pide es que haya respeto constitucional, que se respete la voluntad del electorado. Nada más.

Lo que pasa es que ese referéndum, si es aceptado desde el poder electoral institucionalmente representado en el Consejo Nacional Electoral, dejaría muy claro que al presidente Maduro no se le quiere sentado en la silla del Palacio de Miraflores, que ha hecho muy mala labor como gobernante y que, el país se le fue de las manos.

Ese es el miedo de Nicolás Maduro, la pesadilla con la que vive desde hace tres años, su incompetencia como gobernante, como estratega.

Se trata de una llamada de atención mundial a los desmanes contra los derechos fundamentales, empezando por el de protesta y eso, le tiene sin sueño al señor Maduro.

No se equivoquen, líderes opositores. Este paso no es una carrera por llegar a la meta de tal forma que se vuelvan a cometer errores vividos en abril de 2002. Ni para que la oposición se muestre desde los colores de cada uno de los partidos políticos a los que pertenecen. No señor. Los afanes de protagonismo de algunos opositores no pueden empañar la voluntad de un pueblo que lo que busca es que se aplique la Constitución. Ciudadano, no se equivoque, no se busca otra cosa que mantenerse dentro de las leyes. Nada de beligerancia, ni violencia, ni altanería.

No se equivoque tampoco el gobierno. No es un golpe de Estado. Se trata de un mecanismo descrito en la carta magna de Venezuela. Ningún otro propósito que ese, solicitar la convocatoria del referéndum revocatorio. Un acto de violencia contra el pueblo manifestado en las calles es una demostración bravucona de tiranía. Así pues, Sr. Maduro, no se equivoque.