Las cosas van muy mal. No hace falta que se diga, salta a la vista que esa es la realidad de la Venezuela de Nicolás Maduro.

La encuesta de Keller y asociados del segundo trimestre del año 2016 dice eso, que las cosas le van mal a Venezuela, a los venezolanos y, por supuesto al presidente. Tanto que los propios chavistas, por fin, ven que la situación está mal en una proporción de tres de cada cuatro rojo-rojitos. Pareciera que las vendas que cubrían los ojos, empiezan a caer.

Las encuestas revelan percepciones. Modos de ver la situación en un momento. Por ejemplo, si se trata de toda la población, la cifra se hace escalofriante para el mandamás: nueve de cada diez consideran que las cosas van mal y, lo que es más interesante, que están peor.

No le pregunte a un venezolano por su situación económica. Considera que le va mal en un 88% y si es chavista, la percepción de que le va mal es del 65%. Claro, recuerde señor lector que los chavistas tienen desde el inicio de los tiempos del teniente coronel en el poder, ayudas diversas (misiones) que palian la situación de los enfundados en su camiseta colorada.

La gente ve al gobierno de Maduro como malo, que no resuelve los problemas de la gente, o al menos el 84% de los encuestados piensa eso y, si le suma que la gente consigue sus recursos alimentarios con los ‘bachaqueros’ (revendedores) en un 44% y que el 13% suple su despensa gracias a las ayudas gubernamentales, dan las cuentas de por qué tantas colas frente a las farmacias y supermercados. La respuesta es sencillísima: no hay abastecimiento.

Tampoco la gente es tonta. Sabe que los CLAP (comités locales de abastecimiento y producción) son un mecanismo de control gubernamental al mejor estilo de los hermanos Castro, pero… como al menos dan de comer, ¡que controlen! Lo perentorio es llenar la barriga, aunque sea de carbohidratos y grasas.

Tan mal le van las cosas a Maduro que ocho de cada diez consideran que el problema de Venezuela es una crisis humanitaria. ¡Imagínese! ¡Una crisis humanitaria! Parece haber oído decir a una encuestada en cualquier calle frente a un supermercado.

Ya casi se acerca a la mitad de la población la que considera que son Chávez, Maduro y el socialismo del siglo XXI los culpables de la situación de Venezuela. Una confianza que también han perdido los militares. La gente cree que los uniformados no saben manejar ni la política, ni la economía, ni el abastecimiento. Que lo hacen peor que los civiles en un 77%.

Ya tres cuartas partes del país siente desagrado por Nicolás Maduro, e inclusive consideran que no está capacitado para ser presidente por ser extranjero (colombiano) y, es más, que Chávez se equivocó al nombrarlo su sucesor.

Los encuestados por Keller creen que no se le puede confiar el gobierno ni a Maduro, ni a los militares. En fin, lo que hay es un desmoronamiento del chavismo de tal magnitud que los venezolanos consideran que la salida de Maduro y unas nuevas elecciones son lo mejor que le podría pasar a ese país. Al menos así lo creen el 81%.

Nada, que las cosas van muy mal.