A los argentinos y su decisión democrática

El triunfo de Mauricio Macri en Argentina abre una puerta a la salida del populismo en América Latina. Es muy sabida la relación estrecha entre los gobiernos de los Kirchner con los gobiernos chavistas y, mucho más sabido aún, los beneficios geopolíticos e ideológicos que ayudaron a sustentar a ambos gobiernos.

La situación de la Argentina no es halagüeña.  Por una parte, una inflación enorme con varios cambios de moneda, así como “corralitos” que arrastran una economía por decirlo en una palabra, precaria. Esta situación, empeorada por los criterios populistas del peronismo kirchnerista aderezados –por supuesto- por la corrupción, le dio paso a un gestor de centro derecha como lo es Mauricio Macri.

No tratan estas líneas de hacer una apología a la figura de Macri que, sin duda alguna está por verse, sino de los primeros pasos que su gobierno hará en torno al chavismo. Su primera oferta de dejar fuera a Venezuela del Mercosur, levantó esperanzados espasmos de emoción en las filas de la oposición venezolana. Estos pasos, ya detenidos por Uruguay, llevarán inmediatamente al nuevo presidente austral a emprender rumbos que, sin duda, le harán la vida complicada al gobierno de Maduro, al menos en los señalamientos de gobierno de dudoso criterio democrático y poco apegado al reguardo de los derechos humanos.

Es evidente que el Mercosur en su búsqueda constante de abrirse paso hacia las economías poderosas, como lo es la Unión Europea, debe tener alineados a los países que lo conforman dentro de un espíritu democrático que se aleja sin mirar atrás de los gobiernos militares sucesivos que, por la vía de los golpes de Estado, signaron a la historia de América Latina buena parte del siglo XX. Esta realidad, hace que los gerentes gubernamentales latinoamericanos actuales tengan que colocar su mirada en demostrar su alta creencia en los valores de la democracia, así como enfocar sus esfuerzos en potenciar sus acciones hacia la recuperación de sus economías, ergo, del bienestar a los ciudadanos.

Si lo vemos con detalle, el reto de Macri, así como del resto de los países del Mercosur –incluida Venezuela- es enorme. Colocar los balances de las cuentas en positivo, controlar la inflación, mejorar las diferencias sociales a través de la inclusión de los desempleados en planes de empleo en los que la inversión privada sea el principal motor, mejorar los servicios sociales sanitarios, mejorar a la educación pública. Todo este panorama queda lejos de la mirada del chavismo y de la posición kirchnerista y es por eso que lo señala Macri.

Tiene en consecuencia, el gobierno de Maduro -si es que pretende el presidente venezolano seguir en el panorama político de la región- que hacer un giro de 180º, volcar su mirada al progreso, a la democracia como factor fundamental para el desarrollo y, tender puentes con la oposición que, pareciera que le arrebatará el poder de la Asamblea Nacional el próximo 6 de diciembre. Si esto es así, el poder omnímodo del chavismo ejercido a través de la creación de leyes a la medida que han permitido la expropiación indiscriminada y sin sentido y, que han dejado a Venezuela en la bancarrota, tiene sus días contados.

Los días del populismo del Socialismo del Siglo XXI, ese impuesto en Venezuela por Chávez y secundado por los gobiernos latinoamericanos de los Kirchner, Correa, Morales, Mujica, los hermanos Castro, Ortega va viendo sus primeras fracturas. Cuba, Argentina, la moderación de Bolivia y Ecuador son ejemplos de un cambio de criterio.